El furor mundialista como una excelente oportunidad para motivar a los trabajadores y consolidar la relación entre ellos y con la propia empresa.

 

A pocos días de comenzar el evento deportivo más visto del mundo ya se respira esa fiebre mundialista tan característica en un país futbolero como Uruguay y las oficinas no son ajenas a este clima. Es que sería casi imposible que pasara desapercibido para las empresas, si el país “se paraliza” cuando juega la selección uruguaya.

Lejos de significar un perjuicio o afectar la productividad laboral, la energía propia de esta instancia festiva puede llegar a ser una excelente oportunidad para incentivar el buen clima de trabajo y reforzar los valores corporativos a través del lenguaje del fútbol que por naturaleza invita a los equipos a llevar puesta la misma camiseta y perseguir un objetivo común.

Las expectativas que se generan en torno a este gran evento han provocado en los últimos años que diversas empresas uruguayas opten por emplear estrategias para vivir el Mundial dentro de las oficinas, y en particular en esta oportunidad los tres partidos que en principio jugará la Selección de Uruguay serán en plena jornada laboral, por lo que muchas ya planifican detener actividades para mirar el partido.

Entre las principales iniciativas y acciones propuestas por las organizaciones para acompañar esta festividad, se destacan la ambientación de oficinas con el color celeste como protagonista, el reparto de cotillón, la provisión de pantallas, el catering durante los partidos, trivias futboleras y las tradicionales pencas.

Lo interesante de estas actividades es que involucran a toda la compañía generando un ambiente descontracturado y derribando algunas barreras como pueden ser las áreas de trabajo o cargo, en definitiva todos alentamos a la misma camiseta, incluso aquellas personas que no son tan futboleras.

La integración y cercanía que se genera entre los colaboradores es muy notoria y para las empresas, aprovechar el potencial que puede tener compartir vivencias intensas desde el lugar de hincha de un mismo equipo trasladándolo al ambiente cotidiano de trabajo, puede llegar a significar una gran inversión tomando en cuenta el impacto directo que esto tiene en la valoración positiva del clima laboral.

Entonces, ¿qué mejor oportunidad para fomentar la “garra charrúa” en nuestras propias empresas?